Esta hermandad por medio de Jesucristo, es manifestada en el amor que Dios les da por medio de sus compañeros, sus maestros y sus mentores adultos que alcanzan a los jóvenes en el nombre de Jesús. Esos adultos incluyen a los padres y a los líderes de ministerio de jóvenes que son tan importantes para el nacimiento y desarrollo de jóvenes servidores de Jesús.
Servicio sacrificado
Qué alegría es para mí servir junto a muchos adultos y adolescentes que son activos en el ministerio de jóvenes en nuestra hermandad, la Iglesia de Dios Universal. Quiero expresar mi profundo aprecio por su servicio sacrificado por los jóvenes que Jesús tanto ama.
Nuestro llamado en el ministerio de jóvenes es glorificar a nuestro Padre Celestial participando con Jesús por medio del Espíritu, en su obra de multiplicar jóvenes hacedores de discípulos seguidores de Jesús. Al avanzar en esta obra, buscamos a los jóvenes perdidos con la intención de presentarles a Jesús.Luego trabajamos para edificar jóvenes creyentes ayudándoles a compartir en el amor de Cristo por Dios y por la gente. Entonces, cuando crecen, trabajamos para equiparlos para participar con Cristo en su obra en la iglesia, en los hogares de los jóvenes, con los amigos y en el mundo en general.
Esta obra de buscar-edificar-equipar está modelada del mismo estilo discipulador de Jesús que desarrolló en su ministerio de tres años y medio en la tierra. Ahora que ha ascendido al Padre, él envía al Espíritu Santo para habitar en nosotros para que podamos vivir su estilo de vida en nuestro mundo. ¡Qué bendición y privilegio! Es remunerador colaborar con Dios ayudando a los jóvenes.
El estilo discipulador de Jesús
Cuando un joven se vuelve a Cristo en fe, está salvo/seguro en la aceptación de un Dios amante y justo quien, en Cristo, ha tomado sobre sí mismo la culpa por el pecado, dándole el perdón completo acreditándoles la justicia de Jesús ante el Padre. En Cristo, son hijos de Dios recién nacidos adoptados por el Padre y son miembros de la familia espiritual de Dios donde tienen una herencia portentosa esperándoles para la eternidad.
Habiendo nacido de lo alto, ahora son invitados y habilitados por el Espíritu Santo para crecer en Cristo, edificados como creyentes hacia la completa madurez de Cristo. Es nuestra meta en el ministerio de jóvenes colaborar con el Espíritu Santo en edificar a los jóvenes creyentes. Pero, ¿cómo vamos a hacerlo?
Cuando un joven perdido ha aceptado a Cristo y se ha convertido en creyente, su necesidad inmediata es ser edificado en su amor naciente por Cristo y por su familia espiritual, la iglesia. Los pastores de jóvenes buscan ayudar en este proceso de edificación haciendo lo que Cristo hizo con su grupo de seguidores.
Edificar relaciones
Durante el primer año y medio del ministerio de Jesús, parece que su enfoque principal era edificar relaciones, ayudarle a sus discípulos a conocer y amarse más unos a otros. Jesús llevó a cabo esta estrategia proveyéndoles un medio ambiente en el cual tales relaciones de amor pudieran crecer.
Al seguir el modelo de discipulado de Jesús, abogamos por el uso de cuatro útiles herramientas para edificar ambientes en los cuales Dios trabaje para hacer crecer las relaciones llenas de amor y Cristo céntricas. Nosotros resumimos esas herramientas con las siglas C.A.N.S. por comunidad, adoración, nutrición y servicio.
Comunidad (hacia adentro)
Jesús tomó un grupo diverso de seguidores y los edificó llevándolos a una comunidad muy unida donde sus discípulos pasaron tiempo con Jesús y juntos cumplieron las tres grandes necesidades: amor, significado y pertenencia.
Los creyentes jóvenes de hoy encuentran el mismo cumplimiento en la comunidad cristiana, donde las personas adoran, aman y trabajan juntos enfocados en Cristo. Dentro de una comunidad de seguidores de Jesús, encuentran que la soledad que el pecado ha producido en sus vidas comienza a ser reemplazado por la unidad que Jesús ofrece en su comunidad de fe, la iglesia.
El ministerio de jóvenes busca ser y proveer una comunidad amorosa donde los creyentes jóvenes encuentren un lugar al cual pertenecer.
Adoración (hacia arriba)
En presencia de sus discípulos, Jesús adoró al Padre abiertamente. Al hacerlo, modeló una vida de adoración, expresando abiertamente admiración, gratitud y confianza hacia Dios. Cuando Jesús fue revelado completamente a los discípulos como divino, ellos vinieron a adorarlo y también enseñaron la adoración de Cristo a otros.
Nosotros queremos seguir este modelo en nuestros ministerios de jóvenes. Queremos mostrar a los jóvenes creyentes más de la majestad, la belleza y la santidad de Dios su Salvador y modelarles un estilo de vida donde Dios es tan respetado y adorado que es glorificado por nuestros pensamientos y acciones.
La adoración a Dios es el corazón del ministerio de jóvenes y en un futuro artículo vamos a presentar ideas detalladas para hacer crecer la adoración apasionada en nuestros grupos de jóvenes.
Nutrición (hacia abajo)
Por medio de su encarnación, Dios bajó a nosotros y habitó en la carne, entre nosotros. Jesús era Dios en medio de nosotros como uno que sirve. Como un siervo, él ministró a sus seguidores. Por medio de su presencia personal, ofreció dirección y guía para vivir y amar.
En el ministerio de jóvenes, buscamos ministrar a los seguidores jóvenes a la presencia personal de Jesús. Lo hacemos ayudándoles a seguir al Espíritu Santo, quien nos da a Jesús, la Palabra Viva, en sus vidas de acuerdo a las Sagradas Escrituras, la Palabra escrita.
Tal nutrición da una vida abundante en el Espíritu. En un artículo futuro discutiremos cómo los padres, los líderes de jóvenes y los obreros pueden cooperar con el Espíritu en ministrar el cuidado nutriente de Dios a los seguidores jóvenes de Jesús.
Servicio (hacia fuera)
Jesús también edificó a sus creyentes ayudándoles a servir a otros en su nombre, expresando amor por medio del contacto personal y apoyo a los que están fuera del grupo inmediato. En el ministerio de jóvenes, servir más allá del grupo de jóvenes es una parte esencial de ayudar a los creyentes jóvenes a crecer en su amor a Dios y a la gente.
Tal crecimiento es visto cuando los jóvenes creyentes comienzan a valorar tanto a otros que ajustan su propio estilo de vida para expresar cuidado por las necesidades de otros.
Así que es nuestra meta en el ministerio de jóvenes edificar a los creyentes jóvenes en su amor por Dios y por la gente, usando las herramientas de comunidad, adoración, nutrición y servicio. También animo a los padres de jóvenes a capitalizar en estas cuatro herramientas trabajando con sus niños y adolescentes.
Juntos estamos participando con Cristo al hacer avanzar su reino, una persona alcanzando a otra, una generación alcanzando a la siguiente. No hay un llamado más grande que este.
Ted Johnston es co-director del equipo de desarrollo del ministerio de jóvenes de la Iglesia de Dios Universal
Copyright Worldwide Church of God 2003
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