A pesar de sus mejores planes, Sam Witwicky se encuentra nuevamente en el medio de una guerra entre los Autobots y los Decepticons con el destino del universo en juego.
Esta segunda película basada en los populares robots de la compañía de juguetes Hasbro tiene toda la espectacularidad, la adrenalina, el vértigo y el despliegue visual que un tanque de 200 millones de dólares de presupuesto debe ofrecer, pero -también- toda la elementalidad, la superficialidad y hasta la torpeza en cuanto a profundidad dramática, credibilidad e ingenio de la trama, solvencia de los diálogos y ductilidad en varias de sus actuaciones.
Por lo tanto, resulta imposible conciliar los intereses de aquellos que priorizan a la hora de pagar una entrada un festival de efectos visuales generados por computadora (aquí hay imponentes duelos entre gigantescas máquinas, explosiones por doquier, batallas con los más sofisticados armamentos y otras escenas de acción que se desarrollan en las pirámides de Luxor, en Shanghai, en el puente de Brooklyn, en los rascacielos de Manhattan, en el desierto de Nevada, en el centro de París y en otras vistosas locaciones) y aquellos que pretenden bastante más que un viaje de dos horas y media al estilo montaña rusa, matizado por apelaciones patrioteras y un vulgar erotismo para adolescentes (a eso apunta cada uno de los planos dedicados a exaltar la belleza de la fotogénica, escultural y cada vez más artificial Megan Fox).
Los mismos guionistas y el mismo director de la primera entrega de la saga ofrecen, dos años más tarde, pocas innovaciones (hay un segundo y aún más cruel líder de los Decepticons invasores, un enfrentamiento bélico a una escala mucho mayor, el héroe juvenil que interpreta Shia LaBeouf ingresa en la vida universitaria para desconsuelo de sus padres), pero los que sí han mejorado mucho su trabajo son los magos de los efectos visuales de la compañía Industrial Light & Magic.
Los movimientos de los inmensos robots (tanto de los malvados Decepticons como de los nobles Autobots) resultan más creíbles, y también ha evolucionado de forma evidente la integración entre la animación digital por computadora y las imágenes tomadas a los actores de carne y hueso. El resto es sólo el acompañamiento habitual: una edición vertiginosa, estímulos primitivos e incesantes y música grandilocuente. Así, los problemas para el realizador Michael Bay "sólo" surgen cada vez que los personajes tienen que hablar (o más bien gritar).
No hay misterios en esta segunda Transformers (la idea es amplificar la dosis de la primera). Habrá que ver si con "más de lo mismo" alcanza para igualar o superar las 850.000 entradas cosechadas por el film original en 2007. De eso (y de vender juguetes) se trata esta ambiciosa producción de 200 millones de dólares de presupuesto que por momentos tiene más de diseño de marketing que de búsquedas artísticas.
Diego Batlle
| Título original: | Transformers: Revenge of the Fallen |
| Duración: | 149 minutos |
| Clasificación: | Apta para mayores de 13 años |
| Género: | Ciencia ficción |
| Trailer: | http://www.transformersmovie.com/ |
| Estreno: | 24.06.2009 |
| Actor: | Shia Labeouf, Megan Fox, Josh Duhamel, Tyrese Gibson y John Turturro |
| Director: | Michael Bay |
| Director de fotografía: | Ben Seresin |
| Guionista: | Ehren Kruger, Roberto Orci y Alex Kurtzman |
| Montaje: | Roger Barton, Paul Rubell, Tom Muldoon y Joel Negro |
| Música: | Steve Jablonsky |
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